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Hipóstasis: significado en la filosofía y en la teología

Escultura clásica que evoca el concepto filosófico de hipóstasis

En resumen. Hipóstasis significa, literalmente, 'lo que está debajo': la realidad subsistente. Qué quiere decir en la filosofía griega, en las tres hipóstasis de Plotino y en la teología trinitaria.

Hipóstasis (del griego hypóstasis, ὑπόστασις) significa, literalmente, “lo que está debajo”: hypó, “debajo”, y stásis, “estar”. En filosofía nombra la realidad subsistente —lo que existe por sí mismo y sostiene a lo demás—, por oposición a lo que solo existe en otro o en apariencia. En teología cristiana adquirió después un sentido técnico distinto y célebre: cada una de las tres personas de la Trinidad.

La palabra tiene, pues, dos historias entrelazadas, y casi toda la confusión que rodea al término viene de mezclarlas. Conviene contarlas en orden.

Un aviso honesto: Platón no usa el término

Aunque la idea de una realidad que sostiene a las apariencias es profundamente platónica, la palabra “hipóstasis” no es de Platón: no aparece como término técnico en sus diálogos. En el griego de su época era una palabra corriente y hasta prosaica —Aristóteles la usa para el sedimento que se deposita en los líquidos—. Su carrera filosófica empieza después, con los estoicos, que la emplearon para distinguir lo que existe realmente de lo que solo se piensa, y culmina seis siglos después de Platón con un platónico: Plotino.

Lo que sí es de Platón es el problema que la palabra vendría a resolver: cómo se ordenan los niveles de la realidad, de las sombras a las cosas y de las cosas a las ideas, y qué hay en la cima. En la República (509b) Platón dice del Bien que está “más allá del ser” en dignidad y en poder —una frase de la que la filosofía posterior extraería siglos de consecuencias.

Las tres hipóstasis de Plotino

Plotino (siglo III d. C.), el fundador de lo que hoy llamamos neoplatonismo, hizo de la hipóstasis un término técnico: cada uno de los tres niveles de realidad divina de los que todo procede (Enéadas V 1–2).

  1. Lo Uno (to Hen): el principio absoluto, simple, más allá del ser y del pensamiento —la lectura plotiniana de aquel Bien “más allá del ser” de la República—. De lo Uno todo emana como la luz de un foco, sin que lo Uno se mueva ni disminuya.
  2. La Inteligencia (Noûs): la primera emanación, el nivel donde viven las ideas platónicas —el pensamiento que se piensa a sí mismo y contiene todos los inteligibles.
  3. El Alma (Psyché): la emanación de la Inteligencia, que anima el cosmos —el Alma del mundo— y las almas particulares, y hace de puente entre lo inteligible y lo sensible.

Cada hipóstasis subsiste por sí misma —de ahí el nombre— y produce la siguiente sin perder nada, como un manantial que desborda. El esquema es la sistematización más influyente que el platonismo haya recibido, y es el que la palabra “hipóstasis” carga desde entonces.

El giro cristiano: de “sustancia” a “persona”

La teología cristiana heredó la palabra y la sometió a la controversia más fina de su historia. El problema trinitario exigía decir que Dios es uno en algún sentido y tres en otro, y el griego disponía de dos términos casi sinónimos para “realidad subsistente”: ousía (esencia, sustancia) y hypóstasis.

La solución, fijada por los Padres capadocios y consagrada en el Concilio de Constantinopla (381 d. C.), fue especializarlos: una sola ousía, tres hypóstasis —una sola esencia divina, tres subsistencias: Padre, Hijo y Espíritu Santo—. Al pasar al latín, hypóstasis se tradujo como persona, y de ahí la fórmula que el credo transmite: tres personas, una sustancia.

El desplazamiento es notable: la palabra que en Plotino nombraba niveles jerárquicos de lo divino pasó a nombrar iguales coeternos —la teología trinitaria rechaza expresamente la subordinación plotiniana—. De este uso deriva también la unión hipostática: la doctrina, definida en Calcedonia (451 d. C.), de que en Cristo las naturalezas divina y humana subsisten en una sola hipóstasis, una sola persona.

Las dos preguntas que separa el término

Quien pregunta hoy por el significado de “hipóstasis” suele estar ante uno de estos dos usos, y distinguirlos resuelve la mayor parte de las dudas:

Contexto Qué significa “hipóstasis” Cuántas hay
Filosofía griega (estoicos, Plotino) Realidad subsistente; nivel de realidad divina Tres: lo Uno, la Inteligencia, el Alma
Teología cristiana Persona; subsistencia individual de la esencia divina Tres: Padre, Hijo, Espíritu Santo

El parecido de los dos “tres” no es casual —los Padres griegos leyeron a Plotino— pero tampoco es identidad: las hipóstasis de Plotino son escalones de una jerarquía; las de la Trinidad, iguales por definición. Confundirlas es el error clásico sobre este término.

Un uso derivado: “hipostasiar”

De la historia del término queda también un verbo que la filosofía usa como reproche: hipostasiar es tratar una abstracción como si fuera una cosa realmente existente —convertir “la Justicia” o “el Mercado” en un agente con voluntad propia—. La ironía es visible: el vicio lleva el nombre de la operación que el platonismo convirtió en sistema. Si las ideas de Platón son descubrimientos o hipóstasis indebidas es, en el fondo, la pregunta que la filosofía occidental lleva veinticuatro siglos discutiendo.


Nota sobre las citas: las referencias a Platón usan la numeración Stephanus (509b) y las de Plotino la numeración de las Enéadas (V 1), idénticas en todas las ediciones; en español, ambas obras están en Editorial Gredos.